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Países Bajos dice adiós al Mundial contra Marruecos por la vía de los penales en Monterrey

Marruecos empató 1-1 con Países Bajos y se impuso 3-2 en la tanda de penales para avanzar a la siguiente ronda.

En la última noche de Monterrey como sede de la Copa del Mundo, exactamente 12 años después de que naciera el “No era penal”, Países Bajos dijo adiós al torneo en una dramática tanda de penales contra Marruecos, que se sacudió los fantasmas de la eliminación en la Sultana del Norte hace 40 años, en los octavos de final.

Ante 51 mil 243 personas en el Gigante de Acero, con una gradería multicolor, con el llamativo naranja predominando en una zona de la cabecera y una esquina superior, un intenso rojo en dos sectores de lados opuestos y manchas verdes y blancas —con algunos huecos vacíos en la tribuna—, dos de los equipos más emocionantes del torneo por su historia antigua y reciente protagonizaron un partido apretado, dramático y de alta tensión.

 EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.
 EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.

Pese a que un segmento de la afición mexicana se puso la playera neerlandesa, la mayor parte de los aficionados locales no perdió la memoria de lo que sucedió en Brasil y se volcó de lleno con el combinado africano. Desde el calentamiento y el nombramiento de los titulares sonó un abucheo generalizado.

Con el himno de Marruecos, los de la Tierra de los Leones electrizaron el ambiente cuando entonaron la letra, dejando claro que por sí solos tenían el rugido para imponerse y, como si fuera un imán, atrajeron con sus porras a todo el estadio cuando recreaban el aplauso “vikingo” al ritmo del tambor. El público mexicano hizo su propio acto de presencia en contra de los neerlandeses al gritar constantemente: “¡No era penal, no era penal!”.

El partido fue para cualquiera de los dos bandos desde el comienzo. Países Bajos tuvo su oportunidad más clara en los primeros minutos con una jugada peligrosa, aunque en fuera de lugar. Los Leones del Atlas también mostraron las garras con constantes aproximaciones al arco por parte de Brahim Díaz e Ismael Saibari, quienes estuvieron cerca del gol hacia el final de la primera parte. El público marroquí cumplía al aplaudir el esfuerzo en cada recuperación y mostrar su descontento con el brasileño Wilton Sampaio por las faltas marcadas y no marcadas.

El impulso con el que cerraron los de Mohamed Ouahbi lo trasladaron al segundo tiempo, en el que mantuvieron desconectado el medio campo de la Oranje y generaron las primeras situaciones de peligro con el capitán Achraf Hakimi y Ayyoub Bouaddi.

La pausa de hidratación y los cambios de Ronald Koeman alteraron por completo el rumbo del encuentro. En una jugada a velocidad, Wout Weghorst —quien tenía apenas segundos en el campo— peinó un despeje del arquero Bart Verbruggen y desequilibró por completo a la defensa. Crysencio Summerville emprendió la carrera y, justo cuando llegaba la marca, ya en el suelo encontró a Cody Gakpo para el remate instantáneo que perforó la red e hizo estallar a la Legión Naranja, que había permanecido silenciosa durante el resto del partido.

El gol representó más que la ventaja en el marcador. Gakpo hace apenas unos días perdió al bebé que esperaba con su pareja, Noa van der Bij, y tras la anotación se quedó de rodillas, al borde de las lágrimas, mientras sus compañeros se acercaron a abrazarlo.

Los Leones no bajaron los brazos y trataron de recuperar el balón, pero las siguientes llegadas carecieron de peligro, mientras surgían las porras en español para impulsar a Marruecos en busca del empate con pocos minutos por disputar, y esa valentía tuvo sus frutos.

Con los 90 minutos apenas cumplidos, un centro de Chemsdine Talbi por la izquierda fue teledirigido a Issa Diop, quien sacó un testarazo por encima de Virgil van Dijk y venció a Verbruggen. La olla de presión en la que se había convertido el Estadio Monterrey explotó por completo, al grado de que en la cabecera donde se concentraba la mayor parte de la afición africana la seguridad tuvo que instalar vallas metálicas para contener el frenesí.

El tiempo extra no fue a menos. Con la motivación y su gente nuevamente entregada, Marruecos buscó la remontada y la más clara llegó en los pies de Soufiane Rahimi, luego de que regateó a un par de defensas y quedó solo ante el portero, pero Verbruggen se puso la capa de héroe e hizo una atajada memorable.

Ambos equipos, rendidos físicamente, llevaron la definición a los penales en la cabecera ocupada por la afición de Países Bajos, que festejó el volado como si fuera otro gol. Teun Koopmeiners fue el primero en sentir el peso de la afición, que no bajó los decibeles, pero convirtió el primero. Neil El Aynaoui falló, aunque Justin Kluivert se encargó de devolver el favor de inmediato y Soufiane Rahimi emparejó la tanda con colaboración de Verbruggen.

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Si faltaba dramatismo, en la cuarta ronda Quinten Timber mandó su disparo a un lado y los Leones tenían el triunfo en sus manos, pero su líder, Achraf Hakimi, estrelló el balón en el poste. Bono volvió a encender la llama al atajar el disparo de Crysencio Summerville y, por último, Ismael Saibari, con toda la presión encima, envió a Marruecos a los octavos de final y convirtió el Estadio Monterrey en un manicomio, con toda la afición marroquí festejando un triunfo sufrido.

EL INFORMADOR/ J. ACOSTA. 
EL INFORMADOR/ J. ACOSTA. 

SV

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