Un abrazo entre Daniel Giménez Cacho y Alejandro González Iñarritu, seguido de aplausos por parte de decenas de extras, marcó el fin de la jornada fílmica de «Limbo».
A un costado de la Iglesia de San Felipe, sobre la calle de Madero en el Centro Histórico, actor y director concluyeron tras cuatro días una escena en la cual el primero camina entre la multitud.
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