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Estados Unidos rompe tregua y ataca a Irán

Donald Trump advierte que si Teherán  vuelve a poner en riesgo la navegación en Ormuz, la respuesta de Estados Unidos será “mucho peor”

La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán quedó prácticamente sepultada, luego de que Washington lanzó una nueva ofensiva militar contra objetivos estratégicos iraníes, en respuesta a los ataques atribuidos a Teherán contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz.

El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó el endurecimiento de la postura de su Gobierno al declarar que el alto al fuego “ha terminado” y advertir que cualquier nueva agresión iraní recibirá una respuesta “mucho peor”. Los bombardeos, ejecutados por el Comando Central de Estados Unidos, tuvieron como objetivo instalaciones militares, sistemas de defensa aérea y posiciones utilizadas por la Guardia Revolucionaria, con el argumento de reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación internacional.

El Comando Central del ejército de Estados Unidos informó que alcanzó unos 90 objetivos en todo Irán y difundió imágenes en blanco y negro de lo que parecían ser ataques contra una pista de aeropuerto y lanzadores de misiles.

En la provincia suroccidental iraní de Juzestán, al menos tres personas murieron, según reportaron medios estatales. En Iranshahr, las autoridades señalaron que un ataque había matado a un bombero en un aeropuerto. 

Por primera vez desde abril, también pareció que los ataques de Estados Unidos tuvieron como objetivo puentes iraníes. Medios estatales informaron de un ataque contra un puente ferroviario en la provincia nororiental iraní de Golestán, y la Guardia Revolucionaria indicó que dos puentes habían sido atacados en la ruta hacia Mashhad, donde las autoridades planean enterrar al fallecido ayatolá Ali Jamenei el jueves. Pero no estaba claro si el ataque en Golestán era el mismo al que se refirió la Guardia.

Tras abandonar una cumbre de la OTAN en Turquía, Trump publicó varios videos en su red social de lo que, según él, eran explosiones en Irán e hizo otra advertencia a la República Islámica.

«Esto es en represalia por el bombardeo de barcos por parte de Irán ayer. Si vuelve a ocurrir, ¡será mucho peor!», escribió el mandatario.

Trump había dicho antes ese mismo día que el más reciente intercambio de ataques no derivaría en una acción militar «a largo plazo».

«Cualquier cosa que ocurra va a ocurrir muy rápido», dijo, aunque también sugirió que el ejército de Estados Unidos podría «simplemente terminar el trabajo».

Trump también renovó sus amenazas anteriores de atacar la infraestructura civil de Irán, incluidas plantas eléctricas y plantas desalinizadoras, y de apoderarse del centro de producción petrolera de la isla de Jarg.

Medios oficiales iraníes reportaron explosiones en Bushehr, donde se ubica el complejo nuclear del país, así como en los puertos de Bandar Abbas, Chabahar, Konarak y Sirik. En respuesta, la Guardia Revolucionaria reivindicó ataques con misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, países que activaron sus sistemas de alerta aérea mientras interceptaban parte de los proyectiles.

Los ataques del jueves parecieron mayores en todos los frentes y las sirenas sonaron al menos dos veces en Bahréin, sede del cuartel general de la 5ª Flota de la Marina de Estados Unidos. No hubo información inmediata sobre daños en los tres países árabes del golfo. El ejército de Kuwait indicó que estaba interceptando activamente drones y misiles entrantes.

La escalada militar vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis geopolítica. Antes del conflicto, por ese paso marítimo transitaba una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados a escala mundial, por lo que cualquier interrupción representa un riesgo inmediato para el suministro energético internacional.

Las declaraciones de Trump elevaron la incertidumbre. “Para mí, esto se acabó”, afirmó al referirse al cese de hostilidades, aunque dejó abierta la posibilidad de que continúen los contactos diplomáticos. 

Desde Teherán, el viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, respondió que las palabras del mandatario estadounidense representan “una admisión del fracaso” de la estrategia de Washington.

El deterioro del escenario bélico tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron incrementos ante el temor de que una confrontación prolongada interrumpa nuevamente el tránsito de buques petroleros por Ormuz, lo que presionaría los costos de combustibles, transporte e inflación en numerosas economías. Al mismo tiempo, inversionistas buscaron refugio en activos considerados como seguros, reflejando el nerviosismo financiero generado por la posibilidad de un conflicto regional de mayor escala.

Analistas advierten que una prolongación de las hostilidades podría afectar las cadenas globales de suministro y retrasar la recuperación económica en diversos países dependientes de las importaciones de energía provenientes del Golfo Pérsico.

Para el politólogo y especialista en Medio Oriente, Vali Nasr, la única salida viable pasa por reconstruir un canal de negociación respaldado por actores internacionales. “Las soluciones militares pueden contener temporalmente la violencia, pero no resuelven las causas del conflicto. Sin un acuerdo que incluya garantías de seguridad, límites verificables al programa nuclear iraní y mecanismos para mantener abierta la navegación en el estrecho de Ormuz, la región permanecerá atrapada en un ciclo de escaladas y represalias con consecuencias para toda la economía mundial”.

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