Países como Lesoto, Madagascar y Camboya enfrentan pérdidas económicas y riesgo de desempleo.
Los nuevos aranceles anunciados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afectan principalmente a países con economías vulnerables y poco diversificadas. La medida, que se implementará a partir del próximo 9 de abril, se enfoca en lo que Trump ha llamado “aranceles recíprocos”, que buscan equilibrar las relaciones comerciales con otras naciones.
Países como Lesoto, Siria, Irak, Madagascar, Camboya, Birmania, Laos, Sri Lanka, Vietnam y territorios como San Pedro y Miquelóno las Malvinas se encuentran entre los más golpeados por esta decisión. Todos ellos tienen economías frágiles que dependen en gran medida de la exportación de productos primarios y de sectores específicos como la agricultura, la minería, la pesca y el textil.
Estas economías, en su mayoría, dependen de la exportación de productos básicos sin valor agregado. Madagascar, por ejemplo, es uno de los principales productores de vainilla en el mundo; Birmania y Camboya se sostienen principalmente en la industria textil; mientras que Lesoto depende de la exportación de prendas de vestir y diamantes.
Al aplicar nuevos aranceles a estos productos, Estados Unidos podría reducir considerablemente los ingresos por exportación de estos países y desincentivar la inversión extranjera. Esto impactaría directamente en sus economías, que ya enfrentan desafíos estructurales como la alta informalidad laboral, la pobreza y la baja diversificación.
Muchos de estos países tienen un alto porcentaje de trabajadores en la informalidad. En lugares como Laos, Camboya o Madagascar, gran parte de la población depende de empleos informales o de subsistencia. Estas condiciones dificultan la adopción de medidas que amortigüen el impacto económico de los nuevos aranceles.
Además, sus economías no cuentan con redes de protección social fuertes que puedan sostener a quienes pierdan sus empleos debido a las nuevas políticas comerciales. La baja productividad y la limitada capacidad de innovación tecnológica también agravan la situación.
El acceso al mercado global se complica para estos países debido a sus deficiencias de infraestructura. Lesoto, por ejemplo, es un país sin salida al mar y depende de rutas terrestres para comerciar. Otros, como Laos y Camboya, utilizan principalmente ríos para el transporte de mercancías.
A la vulnerabilidad económica se suma la inestabilidad política que enfrentan varios de estos países. Siria, Irak y Birmania han sufrido conflictos armados prolongados y sanciones internacionales. En tanto, Sri Lanka y Camboya enfrentan crisis institucionales recurrentes.
Una característica común de estas economías es su falta de diversificación. Muchos de estos países dependen de uno o dos productos clave para obtener ingresos, lo cual los deja vulnerables a cambios en el mercado internacional o decisiones unilaterales como la de Trump.
Algunos de estos países tienen acuerdos comerciales preferenciales con potencias o bloques regionales que les proporcionan ciertas ventajas. Lesoto, por ejemplo, se beneficia del acuerdo AGOA (Ley de Crecimiento y Oportunidades para África) con Estados Unidos.
Sin embargo, la administración de Trump ha dejado claro que estos acuerdos no los eximirán de los nuevos aranceles. La Casa Blanca argumenta que estas medidas buscan restablecer un “trato justo” en el comercio internacional y proteger los intereses económicos de Estados Unidos.
Expertos advierten que estos aranceles podrían tener consecuencias severas para las economías afectadas. La pérdida de acceso al mercado estadounidense, uno de los más grandes del mundo, representa un golpe significativo para países con economías ya debilitadas.
La falta de alternativas económicas y la alta dependencia de productos básicos hacen que estas naciones tengan pocas herramientas para enfrentar este nuevo escenario. Además, el impacto se verá no solo en el comercio internacional, sino también en la estabilidad política y social de estas regiones.